Wednesday, December 26, 2018

La pornografía: Un vicio destructor

La sociedad en la que nos ha tocado vivir ha endiosado el sexo, lo ha colocado en un pedestal del que parece nunca va a caer, porque el mundo de hoy idolatra, como ningún otra cosa, el placer.

Ojo, una aclaración antes de seguir: El placer no es malo. Hay muchas cosas asociadas a él que son buenas, incluidas el sexo: hay placer en comer, en descansar, en las relaciones sexuales, en muchas cosas. Y eso no está para nada mal. El problema está en la búsqueda del placer por el placer, en la persecución desenfrenada del placer por encima de todo.

En el mundo erotizado e hipersexualizado en el que vivimos, el sexo se ha convertido casi en “deporte” y la pornografía en una de sus expresiones lamentablemente más comunes y difundidas.

Podría escribir muchas cosas sobre la pornografía, que ahora está a solo un clic de distancia, pero prefiero presentar algunas apreciaciones del Arzobispo de Filadelfia, Mons. Charles Chaput, que en el año 2015 afirmó con toda claridad que la pornografía es una pandemia que destruye matrimonios y hogares.

“La pornografía daña gravemente a las familias porque aísla a sus miembros creando obsesiones sexuales privadas, lo que destruye la intimidad entre los esposos con nociones de sexo ‘perfecto’ que no tienen nada que ver con los seres humanos reales”, dijo el Prelado en esa oportunidad.

La pornografía, alertó el Arzobispo, “es un terrible engaño que roba la riqueza de la amistad sexual duradera y plena entre el esposo y la esposa; y la sustituye con algo podrido que nunca podrá alimentar verdaderamente el corazón humano”.

Mons. Chaput dijo también que “la pornografía degrada lo mejor del espíritu masculino. Convierte a los hombres en adictos a una especie de comida chatarra barata cuando las mujeres verdaderas, con mentes y corazones reales, creencias y esperanzas, son bastante más interesantes. La felicidad se construye a partir de la realidad, con sus problemas y alegrías, no sobre ilusiones. La pornografía no es sino mera ilusión”.

Un ejemplo de la tragedia que genera en las personas la pornografía, especialmente en los hombres, está en el testimonio del conocido actor Terry Crows, conocido por sus películas de acción y por el comercial de Old Spice.

En el año 2016 Crews contó cómo su adicción a la pornografía hizo mucho daño en su relación con su esposa y explicó lo importante que fue vencer este vicio que era su “secreto”. Crews también pidió a las mujeres que sean valientes y confronten a sus esposos. “No pueden aceptar la pornografía en sus vidas”, dijo.

La pornografía es un vicio peligroso, dañino y letal. No, no es una exageración, para nada.

Si nunca has visto porno, no lo hagas. Si ya viste algo, no vuelvas a ver. Si crees que no puedes dejarlo, entonces busca ayuda de un psicólogo o un sacerdote, o de ambos, para dejar este vicio destructor.

Con la pornografía y las tentaciones sexuales se aplica el sabio consejo de huir: Huye ante cualquier provocación de este tipo, reza y alimenta así tu pureza, confíate a San José, maestro de esta virtud.

Los amigos que tienen la mala costumbre de compartir pornografía podrán decirte que eres cucufato, idiota, maricón y otras cosas, peores tal vez. 

Eso no importa porque al huir de la pornografía estás cuidando el alma, la mente y el corazón. Esos insultos serán tu trofeo de guerra, serán la medalla al final de cada batalla ganada.

Bien vale la pena aguantar unos insultos cuando se está defendiendo tu bienestar y el de tu familia.

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