Thursday, March 14, 2019

Capitana Marvel

Esta vez fui al cine con mi esposa y mi hijo mayor de ocho años. Ningún problema en que la vean los chicos, se van a divertir.

La cinta nos cuenta la historia de la Capitana Marvel, interpretada por Brie Larson, y nos muestra el origen de los Avengers, en esta saga que tanto interés despierta en todo el mundo.

Un amigo del trabajo comentó que la cinta tiene un sesgo o tinte feminista, pero debo decir que no lo tiene o no lo vi. En cualquier caso ese no es el punto en esta película que nos remonta a los años 90, la década en la que yo terminaba la secundaria y en la que estudié en la universidad. Debo confesar que me dio algo de nostalgia, de la buena por cierto.

En esta nueva entrega de Marvel es interesante cómo se ha tratado la lucha entre el bien y el mal, con un giro que hace el film más interesante.

Creo que no cometo ningún spoiler si les digo que se deben quedar hasta el final de los créditos para ver un par de escenas adicionales, todos sabemos que eso es casi obligatorio en las películas de Marvel.

La película es entretenida, me gustó y me dejó pensando en la idea de la identidad, en la necesidad de responderse a la pregunta ¿Quién soy y qué debo hacer con mi vida? Ciertamente no es una pregunta sencilla y es una de las interrogantes que se hace la Capitana Marvel, interpretada en esta cinta por Brie Larson.

La respuesta a esta pregunta nos permite tener un norte, un objetivo claro, nos ayuda para saber hacia dónde vamos. 

Y a nosotros, que vivimos en el mundo real, también nos toca responder con toda honestidad y con toda claridad, sin miedo a lo que podamos encontrar.

Para los cristianos, la respuesta necesariamente nos orienta a Dios, que nos llama a ser nuestra mejor versión de nosotros para vivir amando, sirviendo a los demás; para hacer aquello en la vida que nadie más puede hacer, que solo cada uno está llamado a realizar.

El casado con el cónyuge y los hijos, el cura con sus fieles, la monja con las personas por las que dejó todo, y así sucesivamente. Solo nosotros podemos cumplir el plan que Dios pensó desde la eternidad para cada cual, no hay quien nos reemplace porque todos somos únicos.

Y tú, ¿te atreves a responder a la pregunta? ¿Te atreves a vivir la aventura de hacerte cargo de tu propio destino?

No es fácil, pero si nos decidimos a hacerlo, Dios mismo está listo y esperándonos para darnos toda su ayuda.

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GREEN BOOK: UNA AMISTAD SIN FRONTERAS


LA VENGANZA 

Wednesday, March 13, 2019

La Venganza

Cuando fui al cine pensaba en qué cosa habrían hecho diferente para distinguir esta película de la célebre Búsqueda Implacable, también con el conocido actor Liam Neeson.

Estaba casi resignado a ver una película calcada, y aunque sí hay cosas similares, en esta nueva cinta hay algunos matices que la hacen diferente, con algunos toques de humor incluso.

La venganza o Venganza bajo cero muestra a un padre de familia, que acaba de ganar el premio a ciudadano del año en un pequeño pueblo llamado Kehoe, ubicado cerca de Denver en el estado de Colorado, que quiere vengar la muerte de su hijo a manos de narcotraficantes.

No hay nada especial en el film pero la cinta logra ser entretenida. Yo me divertí. No es para niños, por cierto. Tal vez sí para adolescentes.

La cinta me dejó pensando en el espiral de violencia que genera la venganza, en el círculo vicioso interminable que se origina cuando alguien decide hacer justicia por sus propias manos. Eso, simplemente, no está bien.

Y aunque muchos sean ahora seguidores o adeptos del lema “la venganza se sirve en plato frío” o del más popular todavía “perdono pero no olvido”, este no es el camino del cristiano, ni el camino de los que buscan el bien común. No.

A la venganza se opone la reconciliación. Como antítesis de esta película, el gran cineasta español Juan Manuel Cotelo, ha creado la cinta “El mayor regalo”, que busca ser una oda al perdón, tan necesario y tan urgente en nuestros días.

Aún no la estrenan en Perú, pero faltan solo unos días. Cuando la vea les contaré qué tal está. Por lo pronto algunos amigos me la han recomendado vivamente, así que será motivo para volver al cine, a las salas de Cinemark en este caso, que es donde la van a proyectar.

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NOS URGE APRENDER A PERDONAR Y A PEDIR PERDÓN


Monday, March 4, 2019

La Cuaresma y la crisis en la Iglesia

Jesús tentado en el desierto. Foto Flickr
Jaci XIII (CC BY-NC-SA 2.0)
Este 6 de marzo, Miércoles de Ceniza, comienza la Cuaresma, un tiempo especial de conversión que sirve de preparación para vivir con más intensidad y provecho la Semana Santa y la Pascua de Resurrección.

En Cuaresma somos alentados por la Iglesia a vivir de modo especial la oración, la penitencia y la limosna. Este tiempo nos recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto donde fue tentado por el demonio. 

Y todo esto es fundamental ahora mismo, cuando la Iglesia vive una grave crisis debido a los diversos casos de abusos sexuales que han generado escándalo en todo el planeta, lo que llevó al Papa Francisco a convocar a obispos de todo el orbe a un gran encuentro que se realizó en el Vaticano del 21 al 24 de febrero.

Algunas víctimas de abusos y algunos analistas han comentado que lo que el Papa y los obispos han hecho no ha sido suficiente. Y tienen razón.

Ciertamente el mismo Santo Padre dijo algunos días antes del inicio del evento que esos cuatro días no iban a ser suficientes para resolver todos los problemas. Sin embargo ha dejado algunas líneas guías para que los distintos episcopados avancen en la protección de los menores en la Iglesia.

El Papa, el Vaticano y los obispos están trabajando en diversos protocolos, medidas y políticas para hacer que los ambientes eclesiales sean más seguros para los menores y para todos, en general.

¿Y esto qué tiene que ver con nosotros y lo que podemos hacer en Cuaresma?

Pues mucho. La Iglesia solo será lo que tiene que ser si nosotros nos involucramos en primera persona y tomamos la decisión de cambiar. Cada uno sabe de qué pie cojea y qué es aquello que debe mejorar para acercarse más a Dios.

Además, la Cuaresma es un tiempo propicio para renunciar a cosas, lícitas incluso, para seguir más de cerca al Señor: tal vez ese chocolate por la tarde o ese refresco o gaseosa que compramos de vez en cuando. Podemos vivir una pequeña mortificación no comprándolos y, el dinero que no usemos en aquello a lo que renunciamos lo podemos dar a alguna obra de caridad o a alguien que lo necesite.

Podemos hacer mucho por el bien de la Iglesia, que al final será el bien de todos.

He escrito esto varias veces pero no me voy a cansar de repetirlo: Benedicto XVI dijo en Colonia, en la Jornada Mundial de la Juventud que presidió en Alemania en 2005 que solo los santos podrán cambiar el mundo, solo los santos podrán poner en marcha esa transformación  que la Iglesia necesita, esa transformación que el mundo espera de nosotros los fieles cristianos.

No importa cuán pecador seas, no importa qué tan lejos estés de Dios, no importa qué tan digno o indigno te descubras ante el Señor. Solo hace falta la voluntad.

¿Estás dispuesto a transformar tu vida poco a poco o vas a dejar pasar este tiempo de Cuaresma sin pena ni gloria? No desaprovechemos la oportunidad de convertirnos.

Mientras estemos vivos, siempre estaremos a tiempo, pero no esperemos demasiado.

Dios nos aguarda siempre con los brazos abiertos, como el Padre misericordioso que en la parábola del Hijo Pródigo corre a su encuentro y lo llena de besos porque encontró al que estaba perdido, porque vio que estaba vivo el que ya daban por muerto.

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¿POR QUÉ NOS HA TOCADO VIVIR ESTE TIEMPO?


Monday, February 18, 2019

¿Por qué nos ha tocado vivir este tiempo?

Pixabay / Dominio público
La crisis del mundo en todos o casi todos los aspectos parece haber llegado a niveles infrahumanos que, tal vez, no se haya visto en otras épocas.

El genocidio del aborto en todo el mundo con leyes como la monstruosa de Nueva York que permite dejar morir a un bebé si sobrevive al procedimiento, los asesinatos por razones cada vez más banales, la corrupción que parece haber copado todo, las guerras en muchas parte del mundo, la contaminación, los atentados terroristas que pueden ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar, los abusos sexuales en la Iglesia y su cada vez más lamentable saldo de desconfianza y desazón, la delincuencia, el crimen organizado, la pornografía infantil y muchas otras cosas se hacen, lamentablemente, cada vez más cotidianas.

Hoy escuché a dos personas hacer la pregunta que da el título a esta breve reflexión: ¿Por qué nos ha tocado vivir este tiempo tan complejo y crítico? ¿Por qué a nuestra generación le toca lidiar con esta realidad que es cada vez más difícil de explicar a nuestros hijos?

Y la única respuesta que se me ocurre es: porque podemos afrontarlo y podemos hacerlo bien.

No importa qué tan grave sea la crisis ni qué tan fétido huela la podredumbre del mal, si estamos aquí en este ahora y en este tiempo, es porque somos capaces de hacerle frente a tanto mal.

¿Con qué? Con el bien.

Un video en las redes sociales muestra a un marino diciéndole a la gente que, si quieren cambiar el mundo, que comiencen tendiendo la cama todos los días. No sé si ese sea un buen inicio pero la idea de fondo ciertamente es buena y clara.

Si quieres cambiar el mundo, comienza por ti y tu entorno más inmediato: tu familia. Luego sigue con el ambiente de trabajo, con los amigos, los conocidos, y con todo aquel que se te cruce en la vida cotidiana.

Reza, haz lo que tienes que hacer, estudia, apunta adonde debes apuntar, trázate metas y, sobre todo y siempre, LUCHA.

La vida es un combate, una batalla constante contra nuestros propios vicios, es una guerra en pos de la virtud, una pelea que debe apuntar al bien y a la belleza.

Si eres creyente, Dios será tu fortaleza. Si no lo eres, busca siempre el bien de todos.

¿Por qué nos tocó vivir este tiempo? Porque Dios sabe y sabía que podíamos afrontarlo de la mejor manera posible. Pudo haber puesto a otros, pero nos puso a nosotros. Hagamos lo que nos toca y hagámoslo bien.

El Cardenal colombiano Juan de Jesús Pimiento Rodríguez, que este 18 de febrero cumplió 100 años, dijo en una reciente entrevista que “uno en las manos de Dios es como un muñequito en las manos de su Padre. Si uno se deja y comprende que eso es lo que Dios quiere, uno maneja mejor la vida. Entonces, para cada persona Él tiene una tarea en la vida y cumplirla es el éxito de uno”.

Así que, manos a la obra.


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LA MONSTRUOSA LEY DEL ABORTO DE NUEVA YORK



Sunday, February 17, 2019

Los curas son como los aviones

Foto: Pixabay / dominio público
En más de una ocasión he escuchado a algún sacerdote u obispo, tal vez algún cardenal, decir que los curas son como los aviones: solo son noticia cuando caen.

El sábado 16 de febrero el mundo recibió dos noticias sobre sacerdotes. Todos los medios del planeta dieron a conocer la expulsión del estado clerical de quien fuera el excardenal y exarzobispo de Washington, Theodore McCarrick, de 88 años de edad.

Con su expulsión, McCarrick nunca más podrá administrar sacramentos ni celebrar Misa. Si bien en lo más profundo de su ser nunca dejará de ser sacerdote, con la expulsión ya nadie deberá referirse a él como “padre”, no podrá vestir como sacerdote y la Iglesia ya no está obligada a sostenerlo económicamente.

¿Su pecado? Abusos sexuales contra jóvenes seminaristas y sacerdotes, y contra un niño que en el tiempo de estos delitos tenía 11 años.

Seguramente ya has escuchado de él. El castigo, refrendado por el Papa Francisco y sin opción a apelación alguna, es justo y acorde a las normas que rigen la Iglesia Católica.

Por otro lado, el mismo sábado 16 de febrero se supo de un sacerdote salesiano español de 72 años que fue asesinado por terroristas musulmanes en Burkina Faso (África). 

El P. Antonio César Fernández fue emboscado por estos sujetos y, tras retenerlo a él y a otros dos salesianos, lo llevaron de una carretera hacia la espesura del bosque donde lo balearon tres veces.

Este cura tenía 46 años de sacerdote y 55 de salesiano. Cuando cumplió sus bodas de oro como miembro de la congregación fundada por Don Bosco grabó un breve video en el que alienta a seguir la vocación, una gracia que él decía era inmerecida pero que lo hizo muy feliz, sirviendo en África.

Tal vez sobre este cura martirizado has escuchado bastante menos. Posiblemente los medios no te han contado de la gran labor que hace el Obispo de Cúcuta en Colombia para atender a los venezolanos, ni todo el despliegue de los obispos y sacerdotes venezolanos para hacer frente al hambre, ni el trabajo de cientos y miles de misioneros en zonas muy pobres del mundo como América Latina y África.

A los medios no les importa el bien que hace la Iglesia, solo aquello que vende. Un sabio sacerdote peruano que falleció en 2017, el buen Padre ArmandoNieto Vélez, decía en alguna de sus homilías dominicales un viejo adagio: “El bien no hace ruido y el ruido no hace bien”.

Eso sucede con nuestros curas, con esa multitud de hombres que lo dan todo por sus fieles, que huelen a oveja, como dice el Papa Francisco. Hacen todo el bien que pueden siempre en silencio.

Recemos por ellos, por su fidelidad y, si podemos, ayudémoslos con lo que podamos. Lo merecen y lo necesitan.

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ABUSOS SEXUALES EN LA IGLESIA: DESAFÍO URGENTE DE LOS OBISPOS Y EL PAPA FRANCISCO