Wednesday, January 16, 2019

Una JMJ con dos Papas: San Juan Pablo II y Benedicto XVI

El 16 de agosto de 2005 se inauguró en Colonia (Alemania) la que fue considerada por algunos como la primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con dos Papas.

Aún estaba muy fresco el recuerdo de San Juan Pablo II que había fallecido en abril de ese año y todos, comenzando por el genial Benedicto XVI, ahora Papa Emérito, lo recordaron en distintas ocasiones durante la JMJ.

Algo que no se me olvida fue el gran mosaico que le hicieron junto a la Catedral de Colonia, donde están las reliquias de los tres Reyes Magos a quienes hemos recordado hace muy poco en la Epifanía. El mosaico gigante cubría una de las paredes de un edificio y; la pared contigua, tenía una gran imagen de Benedicto XVI. Los dos Papas de Colonia 2005.

En la inauguración, el Arzobispo de Colonia, el fallecido Cardenal Joachim Meisner, dijo que esa era la primera JMJ “con dos Papas: con el Papa Juan Pablo II desde el cielo, y con nuestro Papa Benedicto XVI desde la tierra”.

Creo que yo y más de uno teníamos la esperanza de que a Colonia llegara San Juan Pablo II. Aún recuerdo la sensación de desconcierto, zozobra y tristeza que me envolvió cuando se murió. 

Y también recuerdo la apuesta de más de uno de que el sucesor sería el gran Cardenal Joseph Ratzinger, quien durante más de 20 años había sido el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir, el guardián de la ortodoxia de la fe en todo el mundo.

Y tenían razón.

El 19 de abril de 2005, los cardenales lo eligieron como Sucesor de San Pedro, y desde sus primeras palabras brilló por su sencillez: “Queridos hermanos y hermanas: después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones. En la alegría del Señor resucitado, confiando en su ayuda continua, sigamos adelante. El Señor nos ayudará y María, su santísima Madre, estará a nuestro lado. ¡Gracias!”.

El reto de la JMJ, las jornadas mundiales de la juventud que el magno San Juan Pablo II había ideado 20 años antes que la de Colonia, comenzaría solo cuatro meses después.

Y Benedicto XVI no defraudó.

Como ya he dicho en otro post, la parte más hermosa de la reflexión de Benedicto XVI en el Marienfeld de Colonia fue en español. Yo me emocioné mucho. No éramos muchos los hispanohablantes. Éramos un millón de personas en el lugar según me dijeron los encargados de la sala de prensa, con no más de 50 mil personas que hablábamos castellano como lengua madre.

Y Benedicto XVI dijo lo mejor en español:

“Los santos, como hemos dicho, son los verdaderos reformadores. Ahora quisiera expresarlo de manera más radical aún: solo de los santos, solo de Dios proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo”.

Sin duda eso lo entendió y lo vivió diariamente el gran San Juan Pablo II, San Juan Pablo Magno para algunos, y Benedicto XVI tomó la posta de gran forma.

Esas palabras del 20 de agosto se quedaron grabadas en mi corazón, aún me sirven de aliento en la brega cotidiana.

Y ahora los jóvenes, bajo la guía de nuestro querido Papa Francisco, se alistan para desbordar Panamá, en una JMJ que nuevamente tendrá un gran “sabor” latinoamericano como la de Río de Janeiro en 2013.

Miles y miles de jóvenes irán a este país centroamericano a encontrarse con el Santo Padre, a buscar a Dios y a renovarse y confirmarse en la fe.

Recemos en estos días por todos ellos y por los frutos de santidad y renovación para la Iglesia y el mundo.

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LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ): ¿QUÉ ES, QUÉ SE HACE Y CUÁNTAS HA HABIDO?


Monday, January 14, 2019

Nos urge aprender a perdonar y a pedir perdón

Imagen referencial Pixabay
dominio público
Por distintas razones mi confesión de ayer se hizo esperar un poco más de lo habitual. Mientras esperaba, pensaba en lo que me iba a decir el cura, en la vergüenza por mis pecados y en las cosas que hice y que iba a confesar.

El sacerdote había salido y después de algunos minutos, volvió. Confesó a una persona antes de mí y luego me confesó. La confesión no duró más de dos minutos, la penitencia fue muy breve, pero pude experimentar todo el amor del Señor en las palabras de consejo del confesor y en la hermosa absolución que la Iglesia tiene reservada para los penitentes:

“Dios Padre misericordioso que reconcilió al mundo por la muerte y resurrección de su hijo, y derramó el Espíritu Santo para el perdón de los pecados, te conceda por el ministerio de la Iglesia el perdón y la paz. Yo te absuelvo de todos tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Luego el padre me dijo que fuera en paz.

Y así salí, en paz.

Y mientras salía pensaba en lo mucho que a veces nos cuesta perdonar y pedir perdón sinceramente: por vergüenza, por miedo, por orgullo, por dolor, por rencor, por tontos, por ideas extrañas, por tantas cosas que al final de cuentas no valen la pena o no nos ayudan.

Si no perdonamos o no pedimos perdón, surge un peligro que crece y crece como la masa fermentada por la levadura: el rencor o el resentimiento. Este sentimiento tiene además al tiempo como uno de sus mejores aliados. Mientras más tiempo pase, más rencor habrá y más difícil será perdonar o pedir perdón.

El rencor es como la mugre que cubre los carros cuando quedan varados por mucho tiempo. No permite ver lo que hay debajo, no permite ver la belleza del auto en todo su esplendor. En el caso del rencor, contamina el alma impidiendo que brille con la luz que todos tenemos para ofrecer.

El Papa Francisco aconseja que en la familia se vivan o se hagan tres cosas: pedir perdón, pedir permiso y dar las gracias. De las tres, creo yo que esta del perdón es la que suele costar más, probablemente porque sus frutos son los más bellos.

Una familia que perdona y se sabe perdonada es una familia humilde, que camina en la verdad y que avanza, que no deja que la mugre le impida brillar: la reconoce y la limpia con el agua fresca del perdón, de esa misericordia que Dios nos enseña a vivir cotidianamente con su ejemplo.

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¿CÓMO HABLAR DE SEXO CON LOS HIJOS?


Friday, January 11, 2019

Abusos sexuales en la Iglesia: Desafío urgente de los obispos y el Papa Francisco

Basílica de San Pedro.
Foto: Pixabay / dominio público
El Papa Francisco ha convocado a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo a un encuentro de vital importancia que se realizará del 21 al 24 de febrero en el Vaticano para hacer frente a la crisis en la Iglesia originada por los escándalos de abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero.

El anuncio del evento se hizo en septiembre de 2018, un mes antes de la realización del Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes, un encuentro de obispos de todo el mundo que algunos prelados como Mons. Charles Chaput de Estados Unidos pidieron que no se realizara.

Mons. Chaput escribió al Papa y a finales de agosto de 2018 comentó que si los prelados se reunían en un encuentro para analizar la realidad de los jóvenes “los obispos no tendrían absolutamente ninguna credibilidad al referirse a este tema”.

El encuentro de los obispos del próximo mes de febrero también se llevará a cabo muy cerca de la realización de un evento mundial que tiene que ver con los jóvenes en la Iglesia: la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Panamá del 21 al 28 de enero.

Sin duda la JMJ es un evento en el que el Papa, los obispos, los sacerdotes y los religiosos renuevan su energía y se acercan un poco más a Dios gracias a la vitalidad, la energía y la alegría de los jóvenes que acuden a renovarse en la fe y a encontrarse con el Pontífice.

Doy fe, por haber estado en varias JMJs (Roma, Colonia, Madrid y Río de Janeiro) que el evento sí constituye una brisa de aire fresco y un especial aliento en la misión de la Iglesia, algo que sin duda es necesario ahora.

Febrero se acerca y la expectativa crece. No hay duda. Todos tienen grandes expectativas por el encuentro, pero hasta ahora solo ha habido descripciones generales del evento y opiniones acerca de la esperanza en un buen resultado.
Son muchas las situaciones críticas y complejas que aguardan por una respuesta. No sé si el Papa y los obispos puedan responder a todas, pero voy a mencionar algunas.

Estados Unidos y el caso McCarrick

Uno de los episcopados más numerosos del mundo es el de Estados Unidos. Hace poco, en noviembre, todo estaba listo en la ciudad de Baltimore para votar dos iniciativas para hacer frente a los abusos: un código de conducta para los obispos y la creación de un grupo de laicos expertos en distintos campos para investigar inicialmente las acusaciones sobre presuntos abusos o encubrimiento de obispos.

Digo que todo estaba listo porque no se votó ninguna de las dos iniciativas. Al comienzo de la reunión, el presidente del Episcopado, el Cardenal DiNardo anunció que el Vaticano les pedía a los obispos que se pospusieran. Y eso hicieron los obispos no sin expresar su contrariedad, comenzando por el mismo DiNardo.

Otro hito se refiere a los ejercicios espirituales de los obispos realizados con el predicador de la Casa Pontificia, el sacerdote franciscano Raniero Cantalamessa, en la ciudad de Chicago del 2 al 8 de enero.

Al iniciar su retiro, los obispos de Estados Unidos recibieron una extensa carta del Papa Francisco en el que les pedía que confíen un poco más en Dios, que se conviertan más a Él y que no confíen tanto en las cosas del mundo. Los prelados agradecieron la misiva y prosiguieron los ejercicios.

Las truncadas iniciativas de los obispos buscaban (y buscan) dar una respuesta al escándalo generado por dos hechos relacionados entre sí: las acusaciones del ex Nuncio en Estados Unidos, Carlo María Viganó, según el cual el Papa Francisco no actuó como debía ante las acusaciones de abusos cometidos por el Arzobispo Emérito de Washington, el ex Cardenal Theodore McCarrick.

Y el mismo caso de McCarrick, acusado desde los primeros años de la década de 2000 de inconductas sexuales, cuyo caso ha sido y es bastante bien investigado por Ed Condon y J.D. Flynn, de Catholic News Agency (CNA).

Tal vez una de las noticias que más ha impactado en los medios y la sociedad de Estados Unidos ha sido la publicada en CNA el 11 de enero y que da cuenta de que el Cardenal Donald Wuerl, Arzobispo de Washington hace poco, supo de las acusaciones contra McCarrick desde 2004. En distintas ocasiones Wuerl negó haber tenido conocimiento de las mismas y dijo que solo supo de ellas con la investigación realizada en 2018 por la Arquidiócesis de Nueva York.

La investigación de Nueva York fue la que llevó al Papa Francisco a aceptar la renuncia de McCarrick al Colegio de Cardenales, algo que muy rara vez sucede.

El escenario de Estados Unidos es complejo, muchos católicos exigen una respuesta más clara a la Iglesia y el desafío ciertamente se hace grande por todo lo explicado y más.

Los obispos de Chile

En mayo de 2018 y convocados por el Papa, todos los obispos de Chile acudieron al Vaticano para encontrarse con él, tras la investigación realizada por Mons. Charles Sicluna en el país sudamericano y que reveló graves deficiencias en el tratamiento de los casos de abusos sexuales.

Tras el encuentro, los 34 obispos pusieron sus cargos a disposición. El Papa ha aceptado hasta ahora la renuncia de algunos y aún no designa sucesores sino solo administradores apostólicos, es decir encargados temporales de las diócesis.

La gravedad de la situación de Chile explica también la razón por la cual el Santo Padre se reunirá el lunes 14 de enero con la presidencia de la conferencia episcopal.

En Chile, los abusos que más hicieron noticias fueron los perpetrados por Fernando Karadima, expulsado ya del estado clerical, la sanción canónica más grave para un sacerdote (que podría recaer también en McCarrick); y los 14 sacerdotes abusadores en la Diócesis de Rancagua.

El caso de Karadima y el encubrimiento de sus actos generó una crisis en la Iglesia en Chile que ha hecho casi heroico que actualmente un católico se declare como tal públicamente en el país del sur.

El caso del Cardenal George Pell

Desde un inicio, el Cardenal Pell se ha declarado inocente de las acusaciones de abusos contra él en Australia. Para poder defenderse dejó el puesto en la Prefectura de Economía en el Vaticano y ahora está en el país oceánico.

Según algunas filtraciones en medios australianos, el Cardenal habría sido declarado culpable. CNA, que sigue paso a paso el caso, publicó un artículo en el que presenta algunos cuestionamientos al proceso seguido contra el Purpurado.

El caso del Obispo argentino Gustavo Zanchetta

Este es el caso más reciente denunciado primeramente por el diario El Tribuno de Salta en Argentina.

Mons. Zanchetta fue Obispo de Orán hasta agosto de 2017, cuando el Papa aceptó su renuncia. En una carta escrita a sus fieles, el Obispo dijo que dejaba el cargo por razones de salud.

Tiempo después reapareció en España y el 19 de diciembre de ese mismo año, Francisco lo nombró asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA).

En una declaración del director interino de la Oficina de Prensa del Vaticano, Alessandro Gisotti (que acaba de asumir el puesto el 1 de enero tras la renuncia de Greg Burke y Paloma García Ovejero, exdirector y exdirectora respectivamente) se señala que Zanchetta fue elegido para el puesto en la APSA “en consideración a su capacidad de gestión administrativa”.

Gisotti explicó que existe ya una investigación sobre las acusaciones de abusos en contra del Obispo y que por el momento no trabajará en la Santa Sede.

Según El Tribuno de Salta, serían tres los seminaristas que sufrieron abusos por parte del Obispo Zanchetta y estos hechos “habrían ocurrido en fiestas que él organizaba los viernes con seminaristas. Allí, además, les daba alcohol”.

El Tribuno también indica que cuando fue Obispo de Quilmes, Zanchetta partió con “acusaciones, abusos de poder y desmanejos económicos”.

El caso de Zanchetta ciertamente es complicado y debe ser investigado a profundidad.

Conclusión

Es cierto que hay más casos de abusos sexuales en la Iglesia como los cometidos por algunos miembros del Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad de vida apostólica masculina que ahora está en asamblea plenaria hasta el 26 de enero en Aparecida –la ciudad donde está la Patrona de Brasil– presidida Comisario Noel Londoño y el Comisario Adjunto, el sacerdote Guillermo Rodríguez.

Lo que yo he querido hacer con este recuento es señalar algunos casos por su importancia y comentar que la respuesta que toca ahora al Papa y a los obispos de todo el mundo debe efectivamente responder a la crisis, debe buscar recuperar la credibilidad que la Iglesia y sus líderes han perdido ante la opinión pública e iluminar las situaciones de abusos que han ocurrido y que nunca más deben ocurrir.

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LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (JMJ): ¿QUÉ ES, QUÉ SE HACE Y CUÁNTAS HA HABIDO?


Sunday, January 6, 2019

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ): ¿Qué es, qué se hace y cuántas ha habido?

La multitud de jóvenes en la playa de Copacabana en la JMJ Río 2013.
Foto: Flickr Río JMJ 2013  (CC BY-NC-SA 2.0)
La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es un momento especial en el que la Iglesia Católica celebra a los jóvenes de todo el mundo. Fue creada por San Juan Pablo II en 1984, aunque se cuenta oficialmente como la primera la de 1986. Tiene dos formas de celebrarse:

La primera y más común ha sido la que se celebra localmente todos los años en cada diócesis del mundo el Domingo de Ramos antes de la Semana Santa.

La segunda, que es la que hemos visto alguna vez o la que se va a celebrar dentro de poco en Panamá, es la que se celebra con un gran encuentro internacional que preside el Papa y que se realiza en una ciudad elegida por el Santo Padre y que usualmente se anuncia al finalizar la JMJ internacional anterior. De estas últimas es de las que te voy a hablar ahora.

¿Qué se hace?

La primera vez que fui a una JMJ fue en el año 2000. Aún recuerdo con cariño a San Juan Pablo II cuando, en la Plaza de San Pedro, dijo en perfecto español: “Bienvenido a ti joven que has venido de Perú”. Se oyeron unos pocos gritos y yo de la emoción me quedé con el grito ahogado. Me acuerdo como si fuera ayer.

Por lo general, en una JMJ internacional hay dos momentos marcados: Los primeros días que son previos a los agendados oficialmente se llaman “Días de las Diócesis”. En estos días, los jóvenes llegan a diócesis del mismo país donde se encuentra la ciudad para distintas actividades de apostolado, ayuda y encuentro.

En el 2000 nos enviaron a una ciudad pequeña que se llamaba Terni donde compartimos algunas actividades con unos eslovacos, algunos africanos y otros muchachos de otros países. También hubo un gran concierto musical y recuerdo que varios pudimos traernos de recuerdo las banderolas que adornaban el lugar abierto donde se hizo.

Después de los días de las diócesis, sigue el evento en sí que tiene tres tipos de actividades: las catequesis que suelen estar dirigidas por obispos que hablan la misma lengua de los peregrinos y que centran su reflexión en el lema que se propone en la JMJ. 

En esta que viene de Panamá el lema es "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38). Esto quiere decir, en este caso, que las reflexiones en esta JMJ Panamá 2019 estarán centradas en la figura de la Virgen María como ejemplo para la vida cristiana.

El segundo tipo de actividades es muy variado: En cada JMJ los organizadores intentan ofrecer una agenda amplia en la que los jóvenes asistentes puedan participar: conciertos, exposiciones, conversatorios, actividades culturales, actividades de ayuda, actividades deportivas y un largo etcétera. La idea es ofrecerles a los peregrinos distintas opciones para ayudarlos a crecer en la fe.

El tercer tipo de eventos se refiere a los que preside el Papa y al que asisten todos los peregrinos: la Vigilia del Santo Padre con los jóvenes y la Misa final de la JMJ.

Aún recuerdo los 3 ó 4 millones de muchachos en la playa de Copacabana en Río de Janeiro. Yo nunca había visto tanta gente junta en un evento católico mundial. De verdad fue emocionante y fue increíble ver a los polacos saltando y gritando de alegría cuando Francisco anunció que Cracovia sería la siguiente sede.

También fue emocionante y es un recuerdo inolvidable ver la cara de Benedicto XVI en Madrid, en el aeródromo de Cuatro Vientos. Se calculó que éramos más de un millón de personas esa noche de agosto de 2011. Recuerdo el rostro del Santo Padre sonriente, bajo el paraguas, esperando a ver si la lluvia paraba. El nombre del lugar se hizo sentir. El viento sopló muy fuerte y por momentos algunas cosas volaban entre la gente.

Recuerdo la reflexión del Papa después de unos momentos de espera, tras decidir recortar grandemente las palabras que tenía preparadas e improvisando, algo que no solía hacer: Hoy hemos vivido una aventura, y la mayor aventura para un joven es seguir a Cristo. 

Un maestro el querido Benedicto.

Pero mi recuerdo más feliz, más que el de Juan Pablo II en el 2000, fue el mismo Benedicto XVI hablando en español en el Marienfeld en agosto de 2005 en Colonia, Alemania.

Aún estaba fresca la partida de San Juan Pablo II, y más de uno habló de una JMJ "con dos Papas". Y Benedicto simplemente se lució.

La parte más bonita de su reflexión la dijo en castellano: Solo los santos cambiarán el mundo. Solo los santos podrán transformar el mundo en que vivimos. 

No lo olvido y le doy gracias a Dios por ese viaje, el primero que hice para cubrir una JMJ.

Cada JMJ a la que he ido ha sido una gran experiencia: he visto el corazón de los jóvenes vibrar con el Papa, el dulce Vicario de Cristo en la tierra. Los he visto entusiasmados, felices.

He visto jóvenes optando por la vida religiosa o sacerdotal, y también he visto chicos que han conocido a la persona con la que luego se casarían.

He entrevistado obispos de primera, muy preocupados por la salud espiritual de los jóvenes, muy cercanos a ellos y con las cosas muy claras. He conversado con buenos sacerdotes y religiosas, con jóvenes que de verdad quieren seguir al Señor. He visto gente de la Iglesia dejándolo todo por anunciar el Evangelio.

Ahora, en la JMJ de Panamá, no estaré en el terreno pero sí estaré en la cobertura desde Lima en Perú.

Las JMJs internacionales celebradas hasta ahora

La primera de este tipo se realizó en 1987 en Buenos Aires (Argentina), la segunda en 1989 en Santiago de Compostela (España), la tercera en 1991 en Czestochowa (Polonia), la cuarta en 1993 en Denver (Estados Unidos), la quinta (que se celebró localmente en 1994) se dio internacionalmente en 1995 y se realizó en Manila (Filipinas).

En 1997 se realizó en París (Francia), la siguiente se realizó en el gran Jubileo del año 2000 en Roma (Italia), siguió la de 2002 en Toronto (Canadá), luego en 2005 fue el turno de Colonia (Alemania), después en 2008 se celebró en Sydney (Australia).

La siguiente se realizó en 2011 en Madrid (España), después en 2013 se realizó en Río de Janeiro (Brasil), luego 2016 la de Cracovia (Polonia) y la siguiente, que será del 23 al 28 de enero, tendrá como sede la ciudad de Panamá en Panamá.

Aunque la de Panamá es la número 14 de las celebraciones internacionales, es la XXXIV (34) porque en la cuenta que hace el Vaticano también se consideran las celebraciones diocesanas locales.

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¿Cómo hablar de sexo con los hijos?

En un mundo hipersexualizado, donde el sexo está prácticamente en todos los ámbitos, las dudas y las preguntas de los hijos se hacen cada vez más comunes y a más temprana edad.

Creo que no existe una fórmula mágica ni una forma única para hablarles de este tema fundamental para su crecimiento y desarrollo. Sin embargo, quisiera ofrecer algunas sencillas pautas que espero puedan ayudarte o puedan servirte para ayudar a alguien más.

1.- Si tu hijo te hace una pregunta de sexo, respóndele. Contesta a su pregunta de frente y sin rodeos.

2.- Hazlo de la forma más natural posible. A mí me funciona pensar que estoy hablando de cómo me fue el día, algo de lo más normal y cotidiano.

3.- Puedes preguntarle por qué te hace esa pregunta específica, puedes pedirle que te explique o que te cuente si él sabe algo o ha escuchado alguna cosa de aquello que te pregunta. Eso hará que tu respuesta sea mejor, más clara y más precisa.

4.- Tu respuesta debe ser acorde a lo que entienda a su edad. Si le das más información de lo que pueda entender, puede abrumarse. Y si lo haces, corrige sobre la marcha con humildad.

Un ejemplo: Si te pregunta de dónde vienen los bebés, a los 3 años le dirás que es fruto del amor de papá y mamá. Eso además los ayudará a sentirse valiosos y queridos. Si tiene 5, le dirás que salen de la barriga de la mamá y que estuvo adentro nueve meses creciendo. Si tiene 8 tal vez ya te toque darle ya la explicación biológica, pero en sencillo. Si tiene 12 ya el diálogo se hace más profundo y detallado, tal vez con un acento especial en el hecho de que el deseo sexual es natural pero que las relaciones han de tener lugar en el matrimonio.

En cualquier caso, le dirás siempre que de por medio está el amor. Que aprenda desde chico que el sexo es una expresión hermosa del amor humano, del amor de los esposos.

5.- Si no sabes la respuesta, dile que no sabes y que vas a averiguar. Y averigua. Si le ofreces algo, tu hijo o hija esperará recibir aquello que ofreciste. Decirle que no sabes algo no te hará verte mal, hará que él entienda que todas las personas, también sus padres, tienen limitaciones.

Esta última pauta puede servirte para cualquier tipo de pregunta, no solo las que tienen que ver con sexo.

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