Monday, December 3, 2018

¿Por qué es importante votar?

Soy peruano y aquí en el Perú votar es obligatorio. Así que, nos guste o no, tenemos que participar; pero el tema no es igual en otros países donde el voto es voluntario.

En breve y para responder a la pregunta sobre por qué es importante votar, voy a citar un tuit de hace unos días del Papa Francisco: “Nadie se puede engañar pensando: «Soy bueno porque no hago nada malo». Para ser de Jesús no basta no hacer nada malo, ¡hay que hacer el bien!”.

Esa es la clave, nos toca hacer el bien, y cuando votamos ayudamos al bien común. ¿Por qué? Porque cuando votamos participamos del destino del país, ciudad, distrito, colonia, comuna, región.

Cuando votamos expresamos nuestro apoyo a aquel candidato que, en nuestra opinión, es el mejor calificado para un puesto público; o decimos qué opción es la que nos parece el mal menor, como creo que nos ha ocurrido en varios de los comicios de la historia reciente del Perú.

Ahora nos toca un referéndum el próximo domingo 9 de diciembre y nos toca estar bien informados para poder votar de modo consciente, entendiendo qué implica cada una de las 4 respuestas que debemos dar.

En mayo de este año, el Arzobispo de Bogotá, Cardenal Rubén Salazar, antes de las elecciones en las que resultó elegido Iván Duque como presidente de Colombia; recordaba que votar es un deber y un derecho.

El Cardenal alentó a votar con “una enorme libertad de conciencia frente a los candidatos para que en el momento de depositar el voto por alguien, cada uno tenga la certeza moral de que estoy votando por el que es el mejor para conducir el país”.

"No se dejen llevar por lo que dicen las encuestas o por tantas otras que aparecen tratando de encauzar el voto en un sentido o en el otro. Cada uno de nosotros debe ser libre y responsable frente a la elección”, exhortó el Purpurado.

Como católicos, es importante involucrarnos en la vida política –no necesariamente en la política partidaria, aunque sí puede ser un camino válido para los laicos que decidan optar por ella– con una perspectiva crítica de la realidad y de los distintos actores políticos del país.

No basta con no hacer el mal. ¿Cuántos en nuestro tiempo dicen, cuando se les cuestiona, que son buenos porque no son ladrones, asesinos o violadores? ¿Cuántos creen honestamente que son buenos porque nunca han pisado una cárcel pero son capaces del mayor de los desplantes o el peor de los maltratos psicológicos contra alguien de la propia familia a quien dicen amar?

¿Cuántos creen estar “bien con Dios” porque no tienen un prontuario ante la justicia… pero sí que tienen un prontuario moral que esconden en una doble vida? ¿Cuántos, por otro lado, callan cuando debería gritar cuando ven pasar el mal ante sus narices y prefieren no meterse o involucrarse porque es más fácil ser indiferente?

¿Cuántos viven como si la muerte no fuera a llegarles y con ella el juicio misericordioso, pero justo, que nos espera a todos al final de esta vida?

¿Cuántos?

¿Cuántos no se van a involucrar en las próximas elecciones pensando en que no hay nada de malo en no votar?
Yo entiendo que estemos hastiados de una clase política que es particularmente corrupta. 

Lo entiendo perfectamente y precisamente por eso es que las elecciones se hacen aún todavía más importantes para poder comenzar a dar los pasos que sean necesarios y llegar a vencer la lacra de la corrupción, ese mal que tanto daño hace a las personas.

Votar es un primer paso: votar informado, libre y con la consciencia clara de que se está optando por lo mejor… o lo menos malo.

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